DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS

VIVIENDO EN NUESTRO CORAZÓN

Hoy se conmemora el día de los fieles difuntos, día en que recordamos de manera especial a nuestros seres queridos que han partido antes que nosotros al encuentro con el Señor, al inicio de la verdadera vida.

Para los que creemos en Cristo sabemos que la muerte no triunfa al llevarse físicamente a una persona,  pues tenemos la promesa de la vida eterna al lado de Él en el Paraiso.  Por eso es que debemos estar siempre preparados, pues no sabemos el día que nos toque el turno también.

No hay que temerle a la muerte, sino al vivir en oscuridad, sin limites y sin los mandamientos que nuestro Señor Jesús nos dejo, pues justamente estas cosas son las que nos robarían el “boleto” que Él ya nos dió en la cruz.

Que hoy no sea solo para recordar y pedir por nuestros familiares y amigos que han partido, sino también que sea un día de reflexión, de luz y conversión para nosotros mismos, pues no hay nada más terrible que vivir en la senda de la muerte, que no es más que la del pecado.

“NADA ES IMPOSIBLE PARA TI” de HERMANA GLENDA

Mientras haya vida, hay esperanza y hay perdón por parte de Dios. Siempre hay una oportunidad para volver a empezar, ahora mismo si así lo querés, Dios te espera con los brazos abiertos, para que volvás a nacer en su amor y en Él. No te atés a un pasado, que empieza desde ayer mismo, viví tu presente, cada día como si fuera el último.

Dios nos hizo libres de alma y corazón no los encandenés vos mismo con tus acciones, pensamientos o actitudes.

Una oración al cielo por los tuyos, los mios y por nosotros mismos que todavía estamos aquí, todos necesitamos de la oración para ser fuertes cada día, recordemos que solo somos seres humanos y como tales con nuestras fragilidades, con Él y solo con Él somos invencibles.

Quiero terminar con un pensamiento de un señor Roberto Díaz, que leí hoy en el librito que dan en la Misa, muy hermoso y que les quiero compartir; dice así…

“Cuando llegue el día del encuentro con la muerte cerrarán nuestro ataúd, y el silencio y las sombras abrazarán nuestra alma.  Cuando todo haya terminado y la esperanza haya muerto, la única luz que alumbrará “nuestra vida” serán las obras que dejamos, el bien que en esta vida realizamos y los frutos que en nuestro entorno logramos plantar.

Nadie muere del todo, si cuando se va deja amistad, servicio, bondad, sonrisas y amor con su presencia.

La muerte nunca tendrá la victoria, pues le ganamos la partida al dejar lo mejor de nosotros en los seres que servimos, ayudamos y amamos.

Día de los muertos, día de reflexión y meditación, para pensar en la muerte y poder disfrutar de la vida. “El cristiano no le puede tener miedo a la oscuridad de la muerte, pues ha depositado su fe en Cristo, que es antorcha de amor y de esperanza, la cual alumbrará nuestra vida hacia la eternidad”. Autor: Roberto Díaz.

M@ry Chaves

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SS. JUAN PABLO II

EL MAGNO

Nunca olvidaré el 2 de marzo de 1983, tuvimos la gran bendición en Costa Rica de que este verdadero Apóstol de Cristo tocará suelo costarricense por primera vez.

Su presencia era realmente impactante, él irradiaba paz, amor, alegría, ternura y un respeto total.

La primera vez que le ví fue en la Avenida Segunda, pasó muy cerca y despacito en el Papa Móvil , no paraba de bendecir con su mano a todos los miles que estabamos a lo largo de toda la Avenida. Su sonrisa se quedó grabada en mi alma.

La segunda vez, fue más hermoso, porque eramos un grupo mucho más reducido, en su mayoría jovenes el que estabamos fuera de la Nunciatura, donde se estaba hospedando, le esperabamos a su regreso de Nicaragua, era de noche cuando él salió a compartir desde el balcón con todos los que pacientemente le esperamos por horas y horas. Nunca olvidaré esa noche, él hasta nos enseño una pequeña canción en su idioma, la cual llevo siempre conmigo en mi corazón.  Después de compartir y gozar con su humor por varios minutos, su última frase antes de irse fue… “el Papa ya tiene sueño, el papa quiere irse a dormir”  y nos regaló una de sus hermosas sonrisas. Nos agradeció a todos y nos dió su bendición a muy pocos metros de nosotros, donde está el balcón.

De ese día también guardo con gran cariño, que quien me llevó fue mi viejita.  Las vueltas que dá la vida… años más tarde cuando muere el Papa, (en el 2005) soy yo quien la lleva a la Nunciatura para poder firmar uno de los libros que enviarían al Vaticano.

Y la tercera vez fue en la misa que ofreció en el Parque Metropolitano de La Sabana, ahí si le ví desde muy lejos, pero igual fue maravilloso, a pesar de que me desmayé del calor que hacía en medio del gran tumulto y tuve que ser atendida por la Cruz Roja, pero prontito se me pasó y teminamos de oir y celebrar en familia la santa misa.

Su mensaje me quedó como parte de la plataforma de mi vida, él sin duda es uno de los hombres que más he admirado y querido en mi vida y considero un privilegio el haber podido conocerle en persona, porque era uno de los Santos de Dios, que nos prestó en estos tiempos.

Su partida fue una lluvia de estrellitas en la tierra, porque le despedimos en todo el territorio nacional con espejos, su avión pasó muy bajito, a propósito, para que él pudiera ver el amor de todo el pueblo de Costa Rica y lo que sería el último adiós…

Ya no está más entre nosotros físicamente, pero su palabra y enseñanzas han quedado por siempre, como mensajero de Cristo.

Solo espero que él sea uno de los que me reciba, el día que me tenga que ir al encuentro con el Señor, así tal cual salió aquella noche al balcón de la Nunciatura. Eso me haría muy feliz.

Un ejemplo de fe, tenacidad, fortaleza, oración y lucha fue hasta el final de sus días, ni la enfermedad le hizo detenerse en su misión.

Y termino con una de sus frases… “NO TENGAN MIEDO… QUE DIOS SIEMPRE ESTARÁ CON USTEDES”.

“EL PESCADOR” para JUAN PABLO II

M@ry Chaves

EL AMOR DE MIS AMORES

MI SEÑOR

Mi mejor amigo, sincero y bueno, el Padre amoroso y comprensivo, eso es para mí.

Solo en Él ha sido posible reencontrarme, solo en Él he podido recuperar las fuerzas cuando las he pérdido en las luchas de la vida.

Cuando el desencanto y la desilusión han invadido mi alma, me renueva con hermosas ilusiones, me llena de su paz y amor.

Cuando a veces no he comprendido el por qué de ciertas cosas, más con Él igual sé que todo irá para mejor, porque Él jamás me ha cerrado una puerta para abrir una más pequeña.

Él me ha enseñado a crecer en paciencia, en amor hacia mi misma y mis semejantes.

Con Él todo lo puedo, porque me fortalece, sin Él no soy más que una hoja más que se la lleva el viento.

Mi vida tiene sentido, porque Él es mi faro, mi guía y mi destino final.

Él me ha enseñado a perdonar y a seguir adelante libre en la vida, sin ataduras en el alma de ningún tipo.

Él me ha ayudado a renunciar a lo que no debe ser en mi vida.

Él me ha colmado de bendiciones mis días, aún en medio de las tormentas.

Y en Él confio para terminar de completar mi vida, hacia donde Él quiera que vaya.

Finalmente acá solo estamos de paso… la verdadera vida empieza a su lado.

M@ry Chaves