Benditas gotas de agua que caen del cielo, regando la tierra y haciendo florecer los campos y dar vida a las flores.
Cuando era niña, me gustaba ver como las gotitas se precipitaban por los vidrios de las ventanas. Y de vez en cuando me tiraba al jardín o al salir de la escuela a recibir la lluvia y chapotear en los charcos, por supuesto mi mamá no era muy feliz con la idea, más cuando alguno de mis hermanos también lo hacia. Ah pero que sensación era aquella!!!…
De adolescente me daban nostalgia y de joven y ahora de adulta me encantan, debo admitir que ya un día me tiré a disfrutar de la lluvia junto a mi hija, por supuesto, sin rayería, pues sería peligroso, ese día gozamos en cantidad y no… no nos ganamos un resfrio, porque nos cambiamos rapidito de ropa no más entrar a la casa luego de hacer la travesura. Creo que es una de las experiencias más hermosas que podemos vivir al lado de nuestros hijos y un recuerdo bellisimo que quedará por siempre…
La lluvia es también un complice perfecto para el romance o simplemente para pasar un rato agradable entre familia o amigos en tertulia o frente al televisor, disfrutando de una buena película y un rico chocolate calientito.
“INVIERNO” de REIK
Sin embargo, también tiene su lado oscuro, cuando cae en demasia la lluvia, todo se inunda, trayendo con ella desolación, ruina y a veces tragedia, lamentablemente así es la naturaleza, así es la vida…
Acá en Costa Rica, en estos días por las tormentas tropicales, muchas personas se han
quedado sin casa, sin sus bienes, a empezar nuevamente de cero.
Una oportunidad para que el pueblo de Costa Rica, se una nuevamente para ayudar a los que más lo necesitan. Como tantas otras veces lo hemos hecho.
Estos fenomenos son algo con lo que debemos lidiar todos los años en invierno, es inevitable, solo le pido a Dios que no se pierdan vidas en ello, pues lo material aunque cueste se recupera, una vida… no y eso es lo más valioso que tenemos la vida.
Que Él les de su paz y fortaleza para salir adelante de nuevo a todos los que hayan tenido que vivir una situación así, en Costa Rica o en algún país hermano, que también son afectados por tormentas, huracanes o tornados.
M@ry Chaves